domingo, 9 de febrero de 2014

¿DORMIR ES MÁS QUE FOLLAR??

Porque todo el mundo sabe detodalavidadeDios, que las mejores reflexiones salen con cañas y si no lo son, en ese momento te lo parece, y por un instante, crees que harás ese superviaje en medio de la exaltación de la amistad o que esa próxima empresa que vais a montar la comprará Microsoft y te forrarás de por vida, o que eres el tipo/a más ingenioso del mundo mundial. En general, el alcohol todo lo mejora, menos el aliento. En fin, pues en esas y con unos colegas… una amiga cuenta que se ha enrrollado con un tipo, pero no quiere nada más con él, así que echaron un kiki, pero no se quedó a dormir, a lo que uno de los contertulios (que no tertulianos señores, manía personal), dijo: “osea que dormir es más que follar” y todos, al unísono, como un coro de púberes imberbes del colegio de San Ildefonso, cuando tenemos pelos ya hasta en… dijeron: “Claroooo”.
Y aquí vienen las reflexiones posteriores… obviando por supuesto las razones que todo el mundo da por hecho… ¿desde cuándo compartir una cama o darse un abrazo implica más cosas que ponerse en pelota picada delante de otro, compartir fluidos, sobarse entero y casi siempre poner posturas no demasiado sexys en frente de un desconocido o más o menos conocido??.



Y el mismo contertulio, marciano y propablemente opusino-catolicoide-rancio y demodé, a los ojos del resto, adujo: “pues si yo le digo a mi mujer que me he ido de juerga contigo (refiriéndose a una amiga común sentada en la mesa) y como iba pedo me he quedado a dormir, probablemente no le haga gracia, pero valore mi sinceridad, pero si le digo que hemos follado, me echa de casa. ¿Cómo coño va a significar más dormir que follar??”.
A lo que de nuevo el coro de palmeros dijo: “Hombreeeee, eso no es lo mismooooo”.¿Qué no es lo mismo señores?. ¿En qué momento se ha dado la vuelta a la tortilla?, ¿Por qué ponerse en bolas con alguien es más normal que hacer la cucharita??. ¿Desde cuándo no hay vergüenza para bajarse al pilón, pero sí para dar un beso de buenos días??.
Quizá para muchos el comienzo de este post les parezca romántico-ñoño-blandito, pero igual follar-dormir-darse un beso y decirse adiós también está bien. Porque una noche soñando no es un contrato de noviazgo y un polvo a veces, es algo más que sexo y otras… sólo eso.  
Pero las cañas no se quedaron ahí como cualquier juernes que se precie… así que de nuevo planteé el tema por la noche con unas amigas (no hay nada como el periodismo de investigación regadito de birra). Dos chicas esta vez, que corroboraron que "Dormir es más que follar". He aquí el por qué femenino de la cuestión. 
Porque a su vez, que te oigan "roncar es más que tenerla pequeña". Así es, escuchen todos aquellos que gastan una talla discreta de paquete, lo mejor para los complejos, la medicina definitiva de los pseudoeunucos es una mujer roncadora, porque siempre será más vergonzoso escuchar cómo ronca una tía que gastar la XS de calzoncillos. 
Porque después de roncar, levantarse con cara de Marilyn Manson no está pagado y supera con creces una mala postura con el culo en pompa, porque llegar a un baño por la mañana en el que tienes "tres cosas" no se paga con dinero. "Los baños tres cosas" son muy propios de muchos tíos (de tíos, tíos, no hablo de metrosexuales). Son aquellos baños a los que entras y sólo hay una toalla pequeña, que igual sirve para secarse las manos, que la cara, que el cuerpo y el pelo. Esos baños donde sólo hay gel, con el que puedes de nuevo lavarte manos, pelo, cuerpo y si me apuras, los cacharros del desayuno. Y una tercera cosa, pasta de dientes, que por cierto tienes que frotar con los dedos sobre los dientes porque no tienes un puñetero cepillo y si quieres besar a ese menda por la mañana sin parecer un dragón, tienes que camuflar el aliento desayunándote un poco de pasta de dientes. 

Porque el momento desayuno con un café guarruno con leche entera (porque los tíos no han descubierto todavía la puñetera leche desnatada) es un momento incómodo de mierda. Entonces tienes que impostar una conversación normal de pareja con tu careto resacoso y los rayos del sol en toda la jeta y te sientes como un vampiro de Crepúsculo (que es mucho peor que un vampiro de toda la vida) al que se le está derritiendo el rostro. 
Porque después de lavarte el pelo con el único gel y secarte con la única toalla con la que él se seca sus genitales, te has tenido que volver a poner las bragas de ayer, y de nuevo estás incómoda. Y cuando decides acabar con esa situación y volverte a tu casa a ser un humano de nuevo, tienes que darle un pico de despedida como si fueses su novia en el quicio de la puerta y eso, sí que saca de quicio. Y entonces balbuceáis esas palabras de… "bueno, pues ya si eso hablamos ¿no?" y vuelves a darle otro beso rápido con tu boca que sabe a pasta de dientes y leche entera y te piras con tu cara de Marilyn Manson y las gafas de sol a pillar un metro ( que está subterráneo, pero nunca tanto como el infierno del que acabas de salir) y olvidar todo esto intentando recordar lo único bueno que te queda de esa noche… el polvo, a pesar de que él la tuviese pequeña. 
Y después de las encuestas científicas elaboradas, quédense con la conclusión que más les guste, dormir es más que follar, follar es más que dormir… en realidad lo ideal es quedarse dormido de tanto follar. 

domingo, 26 de enero de 2014

CORRIENTES Y CONTRACORRIENTES


En estos días rememorando la infancia me ha venido a la mente, Yoli la metálica, era una chica, de mi pueblo, que a los 16 años llevaba unas botas negras moteras con el tacón forrado de metal. Algo insólito en un pueblo que aunque cabecera de comarca, no conoce de marcas y somos muy cabezones. Yoli la metálica, en realidad, era una visionaria, marcaba tendencia, cuando nadie conocía qué coño era ser gótica, Yoli, lo era. 

Y de ahí me vino a la mente otro chico, Ramón, uno que escuchaba y cantaba por la Pantoja, sí, pelín amanerado podría ser, pero eso no se decía, tabú en tiempos de Hurdes y profundísmo paleto.
También estaba Jorge, el de las camisas apretadas, en una época en la que tu madre te compraba camisas dos tallas más grandes para que te valiesen los próximos cuatro años (puta manía de las madres), bien, pues Jorge marcaba pechito y culo piñonero.

Recuerdo a María que era la quinta hermana de ocho, llevaba chaquetas de su hermana de hacía diez años, reciclaba zapatos de su madre cuando era joven y moderna, e incluso mostraba orgullosa bufandas y chaquetas hechas a mano por su abuela.


Entre ellos estaba Mónica, que cuando a todas nos gustaban los hombres G, religión y obligación más fuerte que dejarse el flequillo como un toldo, a ella le gustaban los Cure y Placebo.

Recuerdo la espesura de la barba de Jaime, que en un tiempo en el que los imberbes eran ejército, porque "quien no se afeita es un guarro", palabra de Dios de cualquier madre, él llevaba una barba contracorriente, arriesgada y definitiva, que le hacía ganar amigos y perder ligues (ninguna queríamos acabar con la cara como un cromo después una maratón de morreos en un portal).


Los recuerdo a todos ellos porque iban contracorriente, Yoli la metálica hoy sería una gótica más entre los mil que existen en Madrid y acuden al Dark Hole con la raya del ojo pintada. Ramón hoy es un gay-folclórica de los muchos que llenan bares en Chueca. María, una moderna amiga del handmade y el vintage. Jorge con sus camisas apretadas, aspirante a tronista, macarra y carne del New Garamond y del tuneo. Mónica, una indie musical y Joaquín un hipster de los que abarrotan esquinas y barras de bar en los garitos de Malasaña. 

La incomprensión de aquellos años, aquella edad y aquel lugar, les convirtió en freakes, raros, horteras… y hoy, hoy, tienen nombre y apellidos, etiqueta. Eran gente poco corriente en el contexto, contracorriente, hoy, más normales que escuchar una comentario burdo sobre políticos en el autobús, más normales que la crisis o que un atasco en la M30.


Hoy todo es normal, que nos roben la cartera sentados en un banco de El Retiro, o que los bancos roben el dinero de nuestro retiro. Normal, como pagar casi 10 pavos por ir a ver una película, normal como los sueldos meteóricos de los futbolistas, normal como las protestas huecas o amortiguadas, que es peor. Normal, como un cadáver en el suelo por el que pasamos sin reparar. Normal, como un tipo vestido de fosforito hasta las cejas (puta moda del flúor). Sí, hoy está jodido ir contracorriente, pensando… lo único raro hoy, quizá, sea llevar sotana y meterse a cura, aunque desde que Tamara Falcó anunció meterse a monja… estoy segura de que en dos días pone de moda el crucifijo y los conventos están más petados que las tiendas de segunda mano.

domingo, 12 de enero de 2014

UNA PUTA HISTORIA...

Hoy estaba en un esquina de la plaza Luna esperando a un amigo y se me acercó, "guapa" me dijo, le contesté educada mientras trasteaba en el móvil las redes sociales… no lo había entendido, quiso entablar conversación y me di cuenta… pensaba que era una fulana. Sí, me han confundido con una puta, al principio te ofendes, te extrañas, ¿pero por qué no? ¿qué diferencia hay entre ellas y tú? ¿y yo??. 
Las dos con abrigo abrochado por el frío, labios rojos, que de toda la vida han sido de putón y hoy son de moderna, mechas rubias en el pelo e indiferencia en la mirada, conquistando una esquina con mi cuerpo, como un colono iza una bandera en su territorio. 


Contestando a un hola guapa, inofensivo a la par que lascivo. Mirando a los ojos… El momento idóneo, la actitud precisa, las palabras exactas y la esquina perfecta, una más entre una decena de ojeras que recorren Desengaño y con desengaño las calles, ojeras de resaca de sábado o de vida, una puta entre las putas esquinas de Madrid, que diría Sabina, con la falda muy corta y la lengua y las noches más largas. Cansada de nada y dispuesta a hacer todo. Por dinero, por desidia, porque sí, porque no hay salida entre salidos, ni manos vírgenes que no hayan tocado entrepiernas.




Entre y salga señor, a su gusto, a su medida. Herida, de hostias en la cara y en los días. A mediodía o a las 9 de la mañana, entre niños y señoras que añoran a sus maridos. Que se quedan conmigo cuando ya no hay contigo y sin mí. Mirando de reojo, buscando presa como una pantera de piel sintética y print de leopardo. Plástico en los zapatos y mirada plastificada como los condones, de usar y tirar a todo lo que se mueve. Y con movimiento sibilino silbas y te escucho, acudo y te la sacudo, dejando mancha, porque si yo me mancho las ganas, tú te jodes y me jodes. En un baño del garaje subterráneo, más cerca del infierno, ahí abajo entre tus rodillas y con las mías clavadas en el suelo. Consuelo, es lo que ya no queda cuando me das la pasta. Hasta por cinco euros, lo que cuesta un paquete, el que te toco mientras retiro la boca, con poca ropa. O vestida hasta la cintura, dura, así la tienes, frente a la blandura de mis tetas… que me estrujas, bruja, la que tienes en casa, la que me mira por encima del hombro y se arrodilla a besarte un culo usado y tu dices que es vado. Mentira, no te la tiras. Y vienes a mí a por la comida, que no te llevas al curro. Susurro, porque me lo gritas, te hago caso, es un trato, maltrato. Mal trato el que hacemos, yo me doy y tú me quitas, santa Rita, sin Santa y con guita. Medita, como lo he hecho yo hoy, cuando en una esquina me han confundido con una puta. 

domingo, 29 de diciembre de 2013

SEGUIR SOÑANDO...

El Retiro… parque típico donde se ven cosas atípicas… eso sí, cada vez menos atípicas, porque la vida está llena de paradojas, de momentos tristes con risas, de instantes alegres con lágrimas, de ruido fuera y soledad por dentro, de soledad con voces en tu cabeza, de imágenes como ésta, dormidas, que te hacen despertar de la inconsciencia amorfinada en la que vivimos. 



Esta foto, robada, o prestada… porque si consigues conciliar el sueño una mañana con domingueros al lado que lo ocupan todo, es que tienes la conciencia muy tranquila o ha dejado de importarte la vida. Dormir con abrigo, con sombrero, y de almohadón un maletín. Un retrato de la crisis, cruel y hermoso a partes iguales. Apoyados en documentos, números, pasta y cifras, inconscientes tras ingerir píldoras de dinero, ajenos al frío que hace fuera. Elegantes en nuestro sueño, aunque esté roto desde hace tiempo.


Un maletín, que en las pelis siempre está lleno de dinero sucio, le sirve de almohadón. El sombrero que se ponen los señores de posición, los de cubertería de plata y chófer a la puerta. Un abrigo de paño perfectamente abrochado que suele cubrir trajes caros, hechos a medida y aquí es un pijama. Zapatos negros, atados, sobrios, brillantes, que cubren unos pies que han pisado moquetas y caminos. Barba recortada que esconde una piel dorada a la intemperie. Y he aquí la prueba del delito, unos guantes de nieve, lo único que le delata, lo único que le hace consciente del frío helador, porque en las manos se intuyen las arrugas. Son el mapa y la huella del delito, las que destapan la vida, con callos o manicura bien hecha, uñas negras del campo o deformidades antaño del bolígrafo, manchas de tinta de la pluma o algún dedo de menos por una máquina rebanadora de la fábrica. Anillo de casado o manos que han rozado muchos pechos… escondidas del frío y de los curiosos. Porque así puede soñar con ser lo que quiera, un ejecutivo, un banquero, un comercial perfeccionista, un pulcro y recto hombre casado de misa diaria, un artista fracasado o un exitoso músico que no conoce el fracaso… Papá Noel de incógnito o el mismo Botín camuflado, mi vecino, el tuyo, mi padre, tu abuelo, yo misma o tú… podemos ser cualquiera, soñando con ser otro y escondiendo las manos para q no nos descubran. Más sueños y menos miedos para el 2014. Dulces sueños señores.

domingo, 24 de noviembre de 2013

MUNDO EMOTICONO

Me declaro fan de los emoticonos, me gustan más que una birra fría con colegas, más que un buen concierto bailando como una loca, se han hecho tan necesarios en mi vida como las pinzas de depilar o un pintalabios rojo. ¿Y por qué?? porque consiguen traducir sin apenas esfuerzos, un momento, una situación, a golpe de click. Esta es mi clasificación, agradeceré cualquier aportación que hagáis gustosamente.

EMOTICONOS COMODÍN: Aquellos que sirven pa tó.

- Guiño de ojo: es cambiar el soso Sí de siempre por un rollito complicidad. 

- La sevillana y las cabareteras: ¿No me digáis que poner una sevillana en tu vida no te la alegra?. Tu colega te dice que si os tomáis unas cañas hoy, sevillana al canto. Tu colega que ha adelgazado tres kilos del tirón, sevillana al canto. Que tu jefa tiene un trancazo de narices y no va a aparecer por el curro en dos semanas, doble sevillana. 

- Con entidad de emoticono, sin serlo. Soy muy muy fan de los tres JAJAJA seguidos, con sus variaciones en JIJIJI O JEJEJE, incluso JUASJUAS… porque ya tienen entidad propia y porque son la respuesta a muchas situaciones. Un chiste, es lo obvio, el comentario de una amiga diciendo que ayer se tiró al más feo del bar,  plantas tres JAJAJA, cuando un día de lluvia te calzas el pie con el zapato de ante en un charcazo, JAJAJA. O… estas medio sobada en el sillón te mandan un mensaje, ni lo has leído, pero tienes que contestar, pero pasas de despertarte, tres JAJAJA hacen un papelón. O lo mejor, cuando un tío con el que no quieres nada te manda un "estoy de viaje hacia Madrid, ¿nos vemos??" y tú dices: JAJAJA, pero esta vez es una risa histérica, de… ¿no puede ser verdad no??.

- Los JAJAJA: sólo podrían ser sustituidos por el careto que llora dos lagrimones de la risa!!! Llorar de risa es lo más grande que hay.

EMOTICONOS DEL AMOR:
- Un careto mandando beso: lo que le envías a un colega o un compañero de curro.
- El mismo careto besando pero con corazoncito: se lo mandas a un colega o compañero de curro… que te tirarías si vas pedo.
- Labios rojos: beso que mandas después de un polvo sin más.
- Corazón: lo que mandas después de un polvazo.


EMOTICONOS DE FLIPAR: 

- El grito de Munch: esa cara fantasmagórica perfecta para un domingo de resaca, que con una pistola al lado apuntando describe perfectamente ese estado que por mucho que quisieses transmitir con palabras sería imposible!! porque con la resaca no tienes neuronas y con un click ahí está la cara perfecta.

- El careto con los ojos como platos. Puede servir para decir que te han metido un palo por el culo, pero en realidad ese momento de estoy flipando, no conseguiría interpretarlo ni el puñetero Clint Eastwood.

- El careto con las gafas de sol: De mis favoritos… este no es de flipar, es de flipaos!!

LOS SUPEREMOTICONOS ARTÍSTICOS:

- El truño con ojos. bendición!!! rey de los emoticonos!! porque poner cara a la mierda te ayuda a superarla, a descojonarte, en realidad es una metáfora de la vida hecha emoticono.

- Los monetes tapandose la cara. Geniales y perfectos para contestar con los tres al mensaje de un plasta que te entra y no te pone ná de ná.

- Y muy muy fan de las uñas pintadas y el pintalabios, no sirven pa ná, nunca contarías a alguien que te estás pintando las uñas…, pero me rechiflan. 


LOS ÚTILES:

- En esta clasificación entra también el careto del besico.

- La tarta de cumpleaños o la de boda. situaciones obvias.

- Los aplausos. grandiosos!!! que aunque no suenan… los oyes!!

- Las birras que aunque no están en la primera página del emoticonismo, ahí están!! el uso depende de tu vida social. Yo las tengo en el top ten!! 

- La sartén con los huevos fritos. Porque siempre, siempre, hay alguna ocasión en el día en el que estás hasta los huevos!!

LOS FREAKS, LOS GRANDES OLVIDADOS:

- El tipo del gorro como un vigilante del palacio de Buckingham. ¡Muy grande!!

- La gamba gabardina de la página 3. ¿Cuántas veces en tu vida vas a estar comiéndote gambas gabardina y lo vas a contar??

- La bandera con el pez colgando o uno que parece un consolador trifásico. Estoy deseando comprarme uno para poder mandar el emoticono!!! no soporto no usarlos!!! me refiero a los emoticonos, no a los consoladores...

- Las gafas, las huellas de pies, la iguana, el cactus, el muñeco de nieve, la iglesia, el destornillador, la mazorca de maíz, la bandera de japón, los relojes… todo un universo por explorar gente… vivan los emoticonos!!!!

Un placer deciros que estoy inmensamente feliz de que me leáis cada semana o lo que es lo mismo… cuatro sevillanas, tres cabareteras, dos aplausos, unas birras, una tarta de cumpleaños, seis besos y dos corazones y por supuesto… muchos JAJAAJJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJJA!!!!!.


domingo, 3 de noviembre de 2013

CAMARERISMO ILUSTRADO

Soy una fascinada de los buenos bares y de los buenos camareros, lo reconozco. Camilo José Cela dijo que "ser universitario es una forma de ser". Yo lo traslado a los camareros; ser camarero es una forma de ser, pero ser camarero y universitario, una putada. Sí, una nueva casta social en esta eterna crisis que nos invade, y que conlleva una insatisfacción personal que se traduce en una cara más amarga que el bitter que se piden las abuelas en los bares. 

Y como me he dado cuenta que el hombre perfecto no existe, tengo una nueva misión, buscar al camarero perfecto, completo, redondo, el que te reconcilia con el mundo y con tu vida, porque en el bar es donde te ríes, desparramas, te olvidas de las miserias, de tus jefes, de los niños y te encuentras, por unos momentos, en ese estado de felicidad, que por fugaz, es incomparable. Los camareros, los nuevos curas.


Y después de esta pseudo oda al camarerismo ilustrado, me atrevo con una clasificación que me ha llevado días, tardes y noches de investigación. Rigurosos estudios entre vinos, cañas, copas, bailes y risas, largas veladas de análisis y ninguna vana. Siendo una apasionada de la gente, de las relaciones y de los buenos bares (aprovecho para recomendar mi otro blog PINTAN COPAS), que cualquier momento para revenderse es bueno. Ahí va: 

El camarero de toalavida: Ese viejuno, entradito en años, que imaginas con chándal de domingo cuando se quita el uniforme, leyendo el marca y birra en mano. De esos con peine en el bolsillo de púa fina, porque la gorda dejó de usarla hace tiempo. De los que te hacen cumplidos como… "qué desean estas chicas tan guapas"… o los de la broma sempiterna española, rancia y manida… que cuando respondes "no sé qué pedir" ellos dicen, "de eso no tenemos señorita". Pero también el que sigue el código del bar, que es que cuando te dejas tres rondas, la cuarta la paga él, porque sabe que ese es un código no escrito que hay que respetar, como el de no mirar la picha del de al lado en los baños. Un pacto de caballero, de camarero.

El camarero de hielo, los Robocops de la bandeja.  Robots de restaurantes pijos, perfectamente uniformados con rostro impertérrito, músculos definidos. Mirada de zombie, preguntas de guión. "Desea algo más, le retiro los platos", "esto es mousse de uva caramelizada con cornete de foia…" Un discurso que podrían repetirían hasta el infinito si dieses otra vez al play. Un robot que vendría mejor para otros menesteres que para llevar una bandeja.

El camarero amargado, revenío. Ese que está más quemado que la pipa de un indio. El que te sirve con desgana, te gruñe si no sigues las normas. Le jodes si consumes y le jodes también si sólo te tomas un café en toa la tarde porque no hace caja. Al que le pesan el lumbago y la mala hostia a partes iguales. El que te mete el dedo dentro de la caña cuando la sirve y encima le jode que te moleste. El que mide las putas patatas que te tomas como si te estuviera poniendo gamba de Huelva. 

El camarero acelerado, el aguililla. Una especie muy asentada en el sur. El que no para de hablar y hace chistes rápidos aprehendidos, coquetea. Y sube, baja, pilla la orden de 7 cafés distintos, el cortado, descafeinado de sobre con sacarina, con leche largo de café y una mediana con leche fría y no se le va ni una al tío. Y de carrerilla te dice la alineación del Betis sin titubear, te cuenta cómo está la clasificación de la fórmula uno y te cuenta tres chistes seguidos entreveraos con una chirigota, porque su madre es de Cádiz, digooo!!. Que se mueve como el puñetero Messi entre el magma de gente sin derramar ni una caña. Un malabarista de la bandeja, un genio en el campo. Un estresao en la vida. 

El camarero ilustrao-estirao. El moderno, fotógrafo, actor, periodista, y artista in process… que sienten que no se merecen estar allí, que la hostelería sólo es su tarjeta para seguir creando. Ese que piensa que a los que sirve son una pandilla de paletos tocapelotas. Que te sirve el café con doble ración de superioridad y ego. Un café que te sienta peor que unos callos a las 2 de la madrugada. Un tipo que corta la leche con tocar la taza. 

El camarero extranjero. El panchito, el chinorri, los que no se enteran ni del nodo y además se la suda. El pachorrismo sudamericano al que le pides tres cañas, dos refrescos y un zumo de naranja y te acaba trayendo un vaso de agua para refrescarte, con una caña de chocolate y una naranja pelada. Y eso después de tres horas. O el chino, al que para pedirle, necesitas el Word Reference, con el que tienes que jugar a las películas para que entienda la comanda, y gesticular una cerveza... va que te vá, pero si quieres pincho de morcilla… ahí lo dejo.

El camarero autista. Aquel que mira, pero no ve. Ese que está a dos metros de tí, tú con la mano levantada como cuando la profe de quinto de EGB (sí tengo más de treinta) hacía una pregunta y te la sabías, estirabas el brazo hasta el infinito para que te preguntase a tí, pero nunca lo hacía y al final le preguntaba al de al lado, y el camarero sirve a al de al lado también. Ese que hace que mira a ver qué falta, pero en realidad le jode que alguien le pida y se hace el longui.  El que te está viendo y consigue concentrar su mirada al infinito como un zombie y pasar de tu culo. Y entonces te metes en la guerra, juegas a su juego, sucio, ruín. Y levantas el brazo, pero en vez de con la mano estirada haciendo un gestito como apuntando, vamos el típico gesto de "te pido la cuenta" y en ese momento el camarero te ve y como un cervatillo, ingenuo, vulnerable, acude a la recogida de pasta y es cuando tú le dices, con sonrisa perruna y sabiduría baretera: "tres birras y dos vinos" y él te mira con cara de odio porque sabe que se la has colado y esta batalla es tuya. Eso sí, ya veremos quien gana la guerra, porque él siempre tiene la sartén y la bandeja por el mango.

Y por fin, esa especie, en peligro de extinción, escondida, pero presente, más preciada que unos Loboutin o el último modelo de iphone en China.



El camarero perfecto, el enrrollao. Al que le gusta su curro, y si no le gusta, lo disimula, porque lo que sí que le gusta es la gente, es agradar. Que te regala una sonrisa y quizá también una ronda cuando has repetido tres veces. El que te reconoce si saludas cada mañana y se queda con el puto café que pides, después de pedir lo mismo durante siete días seguidos. El que no necesita hacer broma chunga ni pone excusas, ni te hace favores. Ese al que todo el mundo deja propina y sonríe y le trata bien porque él también lo hace continuamente. El que tiene otra vida, la que sea, mejor o peor, con sueños de ser otra cosa, u orgulloso de ser lo que es, pero que mientras está con su bandeja disfruta, aporta y se empapa. Al que le perdonas un error porque los clientes cometemos muchos. Un tipo que quizá no está bueno, ni es guapo, pero sí atractivo, porque tener buen rollo y regalar sonrisas siempre es atractivo, se tenga la edad que se tenga. Un Dios del delantal, el Adonis de la alegría, el héroe del buen servicio, el Supercamarero. El que debería llevar capa y turbopaquets, aunque también en su otra vida sea periodista.

Si localizan a alguno de estos, cuidénlo, no los mojen, no los expongan a la luz, no les den agua y que no coman después de las 12, que luego pasa lo que pasa… y siempre preferí a los superhéroes antes que a los Gremlins.

lunes, 14 de octubre de 2013

EL ARTE... HELARTE...


Voy a la expo de Helga de Alvear en Cibeles y me encuentro con esta obra de arte



Tres horas más tarde vuelvo a mi casa y veo esto en el portal


La misma imagen. Muchos dirían, "ves, esto lo hace cualquiera", "menuda gilipollez, ¿se piensan que somos tontos??" "¿vuelco yo mi cubo de la ropa sucia en el suelo y digo que es una obra de arte?'". Existe una parte en el mundo del arte contemporáneo que se ha convertido en mercadeo de la mentira y la burbuja económica, pero nunca me ha gustado defender lo fácil… ¿Desde cuándo ha perdido valor tener una idea el primero??, ¿ser pionero, visionario?? eso, es lo que nos ha hecho avanzar en la historia de la humanidad, las primeras ideas. Colón dijo que la tierra era redonda y le trataron de loco. Duchamp expuso un retrete y hoy día es la figura más influyente del arte contemporáneo ¿por qué?? porque se lo inventó él, porque puso en él su mirada y vio más allá de un urinario. Porque con ese retrete se rió del academicismo y la ortodoxia que imperaba en la pintura. Plantó cara al infranqueable y hermético mundo de la pintura de comienzos del siglo XX, donde pintar sólo era dibujar fielmente la realidad, donde nadie podía imaginar, ni sacar un caballete a la calle, ni soñar sin ser tratado de transgresor y loco. ¿Un retrete es arte?? pues probablemente no, pero la función del arte es hacernos reflexionar… si un retrete lo consigue… Sí señores!! entonces es ARTE, con mayúsculas.


La clave… la mirada. Con qué mirada vemos las cosas, lo que para muchos es la galleta que mojamos en la leche cada mañana, pura rutina, tedio… para otros puede representar lo efímero de la vida y el paso de la juventud, representado en esa galleta, que un segundo es dura y firme y al segundo siguiente se destruye, se reblandece. Esa galleta en un vídeo en bucle en el museo Reina Sofía nos hace reflexionar sobre eso, nos plantea, quizá, muchos de los pequeños detalles que pasan desapercibidos en el magma diario de deberes y obligaciones, que tapan las ideas y abotargan las reflexiones.

¿Una calavera de diamantes de Damian Hirst es arte??. Él ha conseguido contarnos que la fealdad de la naturaleza también es hermosa. 
¿Sabíais que la primera performance que se hizo fue en el British Museum?. Consistió en poner en fila a unas cuantas personas, como en una cola ficticia, a las que se iba sumando más y más público que iba entrando y hacía cola sin preguntar para qué era… ¿es eso arte?? o quizá lo artístico de eso es que nos hace pensar en el borreguismo y el zombismo que padece nuestra sociedad…, seguir a la mayoría sin desmarcarse.

Mirad esta imagen




No me digáis que las figuras de Juan Muñoz no os inquietan, esa manera de espiar, de expiarse… 


¿What do you believe, your eyes or my words??? es una obra de arte tan, tan, real… eso sólo depende de vosotros, de nosotros, con qué mirada observamos la obra que alguien antes ha tenido la valentía de colgar porque nos quiere transmitir algo. La interpretación o la no interpretación sólo depende de nuestros ojos. Son los que convierten un objeto, una pincelada, un lienzo en blanco, unas zapatillas o la cáscara de un plátano, en arte. Como los ojos son los que transforman a alguien en guapo o en la persona más fea del universo.


Quizá esto sea precisamente, reírse del trascendentalismo, porque el arte puede ser trascendente o más frívolo que una rubia con tetas de goma, depende de nosotros. Pero siempre nos hace disfrutar. A veces miramos lo bello y otras nos replanteamos la vida. Y otras nos tiramos a la fea, pero disfrutamos igual.





Mirad esta leyenda de una obra…




¿De verdad creen que el autor quiere decir todo eso??, quizá sólo pensaba en hacernos pasar un buen rato o quizá quería cambiar el mundo. Pero lo cierto es que quien cambia el mundo son las miradas, la del autor y la nuestra. Lo que importa es lo que evoca, lo que transmite, la reflexión a la que nos lleva y si no estuviese dentro de un museo quizá no nos emocionaría, ni nos haría pensar. ¿A quién creen, a sus ojos o a mis palabras??… sólo déjense llevar, cómanse la galleta y disfruten. El arte... helarte... aquí no hay faltas de ortografía porque sólo depende cómo lo leas, de tu mirada.